Los teleconsultores y sus metodologías pueden ser fundamentales para que una campaña de telemercadeo sea un éxito, o pueden romperla.
Muchos de nosotros sabemos por experiencia personal y profesional que un contacto telefónico crea una impresión en el primer minuto más o menos.
Los teleconsultores que suenan totalmente limitados y limitados por guiones crean, en el mejor de los casos, un primer impacto desfavorable. Quien parece tener poca comprensión del tema tiende a generar resentimiento y el uso de datos irremediablemente desactualizados puede cerrar una perspectiva de inmediato.
Lamentablemente, estas cosas pueden suceder. En algunos casos, una campaña de teleconsulta inepta no solo destruye posibles clientes potenciales, sino que también puede generar publicidad negativa para la organización patrocinadora. La humillación pública y el daño a la reputación pueden surgir cuando los medios de comunicación u otras fuentes publicitan intentos consistentes de, por ejemplo, contactar a personas fallecidas o niños extremadamente pequeños, etc.
Para funcionar de manera eficaz y exitosa en su nombre, los teleconsultores necesitan una estructura básica en torno a sus actividades que incluya:
· Capacitación: deben estar bien capacitados tanto en los principios y técnicas de la teleconsulta como en los conceptos básicos del dominio específico de la campaña que están llevando a cabo;
· Control e integración: necesitan estar operando dentro de un sistema de gestión general estrictamente definido que gobierne sus actividades como parte de un proceso de principio a fin que incluye cosas como control de diario, seguimientos, limpieza de datos y gestión de clientes potenciales, etc.
· Datos: disponer de datos precisos y ‘depurados’ para respaldar la actividad de teleconsulta es a menudo fundamental si se quiere evitar la pérdida de tiempo, mantener la credibilidad pública y profesional y lograr un nivel de penetración aceptable;
· Empoderamiento: el uso de personal debidamente capacitado significa que es posible permitirles cierto grado de libertad para desplegar sus habilidades interpersonales para ayudar a formar un puente hacia el cliente potencial y evitar la percepción del cliente potencial de que son robots que tienen prohibido desviarse de un texto escrito.
El mundo del telemarketing de principios del siglo XXI es difícil de operar. Los presupuestos, tanto en términos de financiación como de tiempo, son ajustados y las expectativas de resultados son justamente altas. El conocimiento y el cumplimiento de la legislación también es ahora una experiencia necesaria para las empresas que realizan tales actividades.
Los enfoques antiguos que incluían listas de llamadas masivas, pero en gran parte no específicas, desarrolladas por personal inconsciente y sin experiencia, ahora están quedando obsoletas y son reemplazadas por la entrega de propuestas específicas por parte de personal capacitado y experimentado.
Aquí es donde los teleconsultores pueden ayudarlo a lograr el éxito que su negocio necesita.